martes, 7 de febrero de 2017

Inseguridad 


El primer golpe es un llamado, si tu primer impulso es defenderte lo harás toda la vida y si no aprenderás a actuar a través del miedo. El primer golpe es un insulto, algo que te incomoda, que sabes que no está bien, pero que sin embargo no sabes si corregir o reír o enojarte  porque al parecer a nadie  más le incomoda y sin embargo para ti sigue sin estar bien. 
Pero todo significa que debes atreverte, salir de ese estado de pasividad y enfrentar algo que no sabes si puedes enfrentar porque se ve duro, complicado.
Tu yo actual te recomienda actuar, como sea y ante todo actuar porque si te quedas estancada te mueres, porque si te dices que algo va a cambiar después, te mueres porque la verdad sin adornos es que si piensas que la solución depende de otros, estás jodida. 

El amor de reproduce hacia ti, tal como tú se lo das al universo y si tú dejas de amarte y permites que digan que no eres capaz, o que peor aun las circunstancias te ayuden a pensar eso de ti misma nunca vas a salir de ahí, y morirás así, con esa pena y ese miedo que no te deja vivir como tú alguna vez quisiste. 

El primer golpe puede venir de muchos lugares, tus padres, tus amigos, alguien que no sabe quien eres, alguien que te envidia o quizás de ti misma, lo importante es que independiente de donde venga ese golpe sepas que si no actúas, tu vida dejará de ser tuya y se la regalarás al miedo. 







viernes, 7 de marzo de 2014

Divagaciones de una mujer histérica.


Esta pasión me tiene abandonada, extraño escribir.  La maternidad me robó un poco el cuerpo y sin brazos no logró nada. Mis manos atienden a mi hija, mi cabeza está en otro lado, es constante.Ahora escapé un poco de la urgencia de mi pequeña y a pesar de sentirme agobiada por la falta de tiempo, estoy sentada pensando en qué puedo estar olvidando.

Pues bien un salto al vacío y aquí estoy, intentándolo! Y es como si la vida se nos va en el intento. Pareciera ser que eso es todo, un intento de lograr, un intento de ser, un intento de encontrar, porque casi sin darnos cuenta vamos cambiando a diario y con cada sol aparece algo nuevo que fijamos más adelante como un proyecto.

Mejorar, ser feliz, comprar una casa, plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro, metas, metas, más metas, y mi cabeza agobiada quisiera encontrar la forma de dejar de pensar y cuál monje tibetano llegar a tener la mente en blanco. Me imagino que lo miedos son los que nos llevan a  inventar tanta cosa, tanta responsabilidad y todavía no veo para qué, tener un trabajo, pagar las cuentas, llevar un estándar de vida, tener un titulo universitario, y cómo si eso bastara, ahora un titulo no basta, hay que tener magister, doctorado, diplomado y cuanto titulo exista encima para que se nos valore y poder cobrar más que sólo el mínimo, para ser respetado hay que ser "alguien", pero cómo si yo soy alguien, quizás no soy quién tú esperas que sea, pero soy quién he llegado a construir con todas las vicisitudes y presiones que hemos inventado, no es poco creo yo!?

Salgo de mí un rato, cambio un pañal vuelvo, y sigo intentándolo. Si recuerdo sus ojitos, siento que todo lo puedo, pero me canso, me asalta entonces una duda, tengo derecho a cansarme? creo que me han dicho que no, y ahí viene domesticidad, no hay nada más agotador que sentir la espalda hecha bolsa y tener que hacer camas, lavar platos, recoger ropa sucia, echar a andar la lavadora, y sí como no, limpiar los pisos....estoy cansada, pero sigo con esto qué les decía sobre intentar, hay que seguir adelante, todo sería muy sencillo si no, pero caótico, porqué quién haría las labores de la casa? uy suciedad, eso si que no. Ahí es dónde empiezan las enfermedades, los virus y con una nena no se puede. Mejor sigo limpiando y mientras limpio pienso, me quiero dar una oportunidad, quiero alcanzar esa meta de cuando era una quinceañera, quiero ser socióloga. Me permito la licencia, pero a poco andar me siento cansada. Debo dormir para alcanzar a la hora de mi primera clase. Uf! levantarse por lo menos tres horas antes de salir en la mañana, porque debo dejar todo en orden en casa, dejar a mi nena en su jardín, y luego pensar en ir a lo mío....es mucho trabajo, pero vamos que se puede, soy mujer y las mujeres somos fuertes, pero qué va, tengo sueño y con eso no puedo engañarme, siento desde el parto una necesidad loca de dormir, como antes, " a pata suelta" y no lo consigo, antes era porque mi nena era muy pequeña entonces dormía con un ojo abierto y el otro cerrado, a media noche despertaba y la iba a sentir respirar, o cambiar el pañal para ver si estaba tibia. Luego la cambié de pieza. Su independencia era realidad, recuperaría mi vida intima y podría dormir tranquila. No pude. Me levantaba cada hora a verla, mirarla, saber si estaba bien, si se había caído de la cama, si tenía miedo de la oscuridad o si estaba tapada o tenía frío. Y puedo contar que hasta hoy no puedo, me suele la espalda, me duele el cuello, y cuando despierto siento que quiero acostarme porque no descansé. No me queda tiempo, quiero escribir, eso es seguro, quiero ser socióloga, eso es seguro, quiero viajar, por Dios que eso es verdad, pero por sobre todo daría un brazo por dormir y despertar sabiendo que puedo y quiero intentarlo hasta que ya no haya más nada porqué hacerlo y todo porque logré descansar y soñar un sueño de esos que tuve siendo una niña =)

jueves, 11 de julio de 2013

Inocente caminar

No nos damos ni cuenta, pero tod@s cambiamos. No es algo que se cocine en un día, no es como decir hoy me acuesto así y mañana seré de esta otra forma, es algo más profundo que tiene que ver con el aprendizaje del que fuimos capaces de tener en nuestras pequeñas existencias, en nuestras absurdas circunstancias, en nuestras milagrosas vidas. 
Cada día es un milagro, abro los ojos y descubro una nueva posibilidad de ser mejor, de cambiar lo que he hecho mal. Sin embargo y me hago cargo  de esto, a veces uno desperdicia tantos milagros, tantas oportunidades!, ya ni siquiera recuerdo cuantas veces me he levantado mal humorada, cuántas veces que querido que termine el día por mi fatalismo temprano y cuántas otras he detestado a mis hermanos criticándoles quizás lo mismo que poseo, la ceguera, el egoísmo, los temores, la competencia. Me pregunto de qué dependerá que podamos avanzar en la dirección correcta sin desperdiciar tantos momentos, y disfrutando lo que la vida nos regala, de qué dependerá que podamos tener esa lucidez antes, y a veces también me he equivocado al pensar que el dolor es lo que nos detiene, pero al fin he comprendido que hasta el dolor hay que saber vivirlo, porque es parte de la magia porque sin sentirlo no podríamos saborear la felicidad. 


Extrañar nuestras pérdidas, sufrir en el dolor, agotarnos en el cansancio, dormir con sueño, reír con alegría, agobiarnos con el stress, ahogarnos sin aire, llorar con pena, y no desperdiciar UN SOLO sentir, sino que vibrarlos, pulsar a través de él. Para que algún día nuestras arrugas y nuestras canas hablen realmente de la vida que tuvimos, para que algún día nuestros ojos reflejen aquello que guardamos dentro, esos recuerdos intensos de lo que hemos construido a lo largo de los años, trascender en la memoria de los que amamos con bellos y sublimes momentos que regocijen a quienes dejamos cuando ya no estemos para abrazarlos.

Cambiarnos porque queremos que el mundo cambie, y como dijo Ghandi debemos ser ese cambio que queremos ver en el mundo....



Queda tanto por descubrir aún, tanto! 







lunes, 8 de julio de 2013

Reconocimiento







Estaba sola frente al espejo, desnuda, cuando un golpecito en su vientre iluminó sus recuerdos, esos recuerdos donde aquél amor que descalabró su fundamento revolucionario frente a la sociedad patriarcal, le hacía el amor, tiernamente y se dejaba llevar por lo que en ese momento era lo más importante, ese pulso acelerado que está en la piel y que los tenía enlazados y atrapados en la pasión que se sentían, ese amor que convertían en besos, en olfateos, en caricias que los elevaba por sobre todos los problemas.  Y ahí, justo en ese recuerdo lo supo, ahí ¡la concepción!, la consciencia del momento exacto en que ella dejó de estar sola y se convirtió en algo más.

No existía otro momento más que ese en su cabeza, ¿era posible saber con tal exactitud el instante de la concepción?, no sabía, sin embargo  su seguridad respecto a ese recuerdo lo completaba todo para seguir.

viernes, 5 de julio de 2013

¿Quién está listo?

¿Quién está listo para morir? , ¿Quién podría decir que está listo para retirarse del juego?
 Si un simple ejercicio de la memoria, medio nostálgico, medio inmaduro, pero muy real me deja con ganas de cambiar tantas cosas hechas, terminar algunas que han quedado incompletas, muchos perdones que nunca mencioné, errores que enmendar, promesas que no cumplí, lugares a los que no fui, locuras que no cometí....temores que hicieron que pasara el vídeo lentamente como si fuera un ensayo,y  a la larga con muchos momentos de conformidad más que satisfacción, con momentos de felicidad plena que me hubiese gustado extender, con momentos de placer culpable que hasta hoy me causan vergüenza por lo adictiva de mi personalidad. Sin embargo esa es la parte que menos duele, como seres materiales imaginarnos sin la luz de nuestros amados nos hace casi imposible respirar, no saber qué es lo que hay más allá...hacia dónde vamos?.




No he estado cerca de la muerte y hoy lo pienso porque mi viejo, aquél que pensé que sería eterno ha enfermado. Y el camino se pone pesado, no es imposible, pero hay una posibilidad de perder también. 

Un instante y el silencio me agobia. No hay más que dolor y pena, esa gran pena de la pérdida, esa pena de no poder abrazar, de no poder reír o discutir más con alguien al que amas inconmensurablemente. Y eso es sólo imaginarlo, no hay posibilidad de que el cuerpo tolere aquello. No, mi viejo no! 






miércoles, 28 de septiembre de 2011

TENEMOS......LA VIDA!




Hay que luchar con la vida cuando se nos vuelve rutina, cuando los días tienen el mismo cielo, y el reloj parece mantenerse quieto. Hay que luchar porque algo nos pasé, arrojarnos al mar para que en su vaivén encontremos el ritmo de algo que olvidamos en el mutismo de los días que no cambian. 

Hay días en que las piernas tiemblan débiles, o que la inseguridad nos desgarra las ganas de hacer algo que nos haga vibrar, la falta de energías, el cansancio, la desidia, puede ser cualquier cosa, pero si dejamos que ese peso se monte sobre nosotros sin permiso y se quede allí agarrado como un parásito en nuestra vida, no nos daremos cuenta y la  posibilidad de recorrer diversos caminos  se desdibujará, así comolos recuerdos van cediendo en nuestra memoria.


Hay que estar despiertos, para poder recordar, parab tener algo valioso que recordar,  levantarse cada mañana sacudiendonos la flojera, ese vacío del hacer, y montarnos en esa nube que nos lleve dónde queremos. 


Escuchemos un temita algo rockero que nos despierte, algo que podamos cantar, bailar, rockanrolear, mojemonos la cara y el pelo, busquemos nuestros mejores colores y salgamos a caminar un rato por esas veredas locas de nuestro barrio donde los vecinos se barren la suerte todos los días y siguen a la marmota sin novedad.Tratemos de seguirle el ritmo, sin perdernos de vista, sin olvidar, sin tener miedo de correr o de equivocarnos, nunca es tarde para NADA, nunca es tarde para besar a quién miramos por años sin atrevernos a decir palabra, nunca es tarde para escribir, nunca es tarde para tirarse en paracaidas...nunca es tarde para renacer y rehacerse frente a los ojos del mundo...


Hay que hacerlo, arrojarnos a vivir antes de que estemos pegados en el sofa frente al televisor sin más vida que aquella que nos muestra la cajita idiota...


Yo empiezo hoy, mañana estaré corriendo tras mis sueños!





 

martes, 13 de septiembre de 2011

Errar es humano....!

Querernos tanto que duela!
Nos equivocamos y crecemos cuando nos duele caer, cuando sentimos verguenza por los errores cometidos, cuando vemos que esa equivocación puede hacernos perder algo o alguien  que queremos.


Debo reconocer que mi vida cuenta muchos errores, situaciones que no he sabido resolver con valentía porque a veces no somos tan buenos como deseamos o hemos querido creer , a veces nuestra personalidad nos muestra partes que tratamos de mantener ocultas, pero que están ahí y forman parte del ser que hemos construido al pasar sin darnos cuenta muchas veces de que si no modificamos esos aspectos seguiremos sufriendo por estas equivocaciones que se repiten, y vuelven a nosotros como una bofetada.


Ultimamente me he sentido así, cuestionada, no tanto por los demás sino por esa voz interior que es más dura que cualquier critica externa. 


Darse cuenta que crecer duele y que al avanzar se deben asumir costos porque sea como sea somos humanos y errar es parte de esa naturaleza. Porfiada o arrogante, una se distancia de esas partes negativas como negandolas, casi como diciendo que es una mentira que una se equivoque.


Pero ya no más, me he agotado en esa negación en ese sentir que consume lo mejor de los días que es sentirse liberado de la pena, del miedo y de las culpas.




Esa culpa que tanto aborrezco, porque no veo el sentido en la evolución a a través de esas culpas. Pero la mente  tiene  formas misteriosas de funcionar  y la consciencia nos atormenta impulsandonos a ver esa velo que debemos correr para reconocernos como simples mortales afectos a esta falta de carácter, reconocernos como seres perfectibles y por tanto enmendar esos errores que nos situán en ese lugar tan oscuro en el que no sabemos remar por estar asustados.




El dios EGO debe quedar reducido, debemos abandonarlo, cueste lo que cueste para poder algún día y con esperanzas conservar lo  más preciado de las relaciones humanas, la sinceridad, la lealtad, la comprensión y la justicia.




No quiero seguir faltando a mi voluntad por falta de coraje y falta de consciencia....






Aceptar que me equivoco, aprender a pedir disculpas, acercarme cuando no he sido leal al otro, a ese que herí con mis acciones, es parte del trabajo que me he impuesto para seguir hacia adelante.


Quizás no conserve las mismas relaciones, quizás las pierda, pero también es probable que las recupere  y de mejor forma aún.




Ahí está, hay que entrar a la vida misma y encararla con lo que se tiene dejar los miedos de lado y aceptar lo que venga con dignidad, con esa una dignidad que podemos conseguir cuando logramos ser honestos y realmente humanos con nosotros mismos.